La promoción de la lectura no sólo implica favorecer hábitos de lectura en los niños y niñas o su formación en su etapa escolar, sino el ofrecimiento de un valioso aporte en su desarrollo humano y social en medio de su comunidad. A partir de la concepción de la literatura como goce estético y de generación de nuevas significaciones, el acto de la lectura contribuye al desarrollo del ser en su crecimiento personal, en su creatividad y en su capacidad de imaginación. Esto ayudará a la persona en la configuración de proyectos personales de vida así como de proyectos de sociedad para la comunidad y el mundo.
Entre la gran diversidad de temas que pueden tratarse con la promoción de la lectura infantil se encuentra el de la educación de niños y niñas que viven en condiciones de pobreza y, más específicamente, que viven en condiciones de violencia social. La literatura infantil puede contribuir al proceso de superación de experiencias violentas a través del fortalecimiento de la imaginación y de la creatividad y la posibilidad de adquirir nuevas significaciones a través del goce estético. Una experiencia, entre muchas otras, es la del Biblioburro, “biblioteca itinerante” del profesor rural colombiano Luis Soriano Borges que transporta libros en la espalda de dos burros, Alfa y Beto. Su propósito ha sido llevar libros infantiles –entre ellos libros-álbum y libros ilustrados– a niños pobres de aldeas marginadas de Colombia. Luis Soriano Borges describe el sentido de su promoción de la lectura:
Es que estos niños son niños que están atravesados por una situación de violencia berraca, son niños que vieron gente ahorcada, gente muerta, mutilados, son niños que veían a sus papás aterrorizados que se tenían que esconder en el arroyo, son niños que de una u otra forma se quedan mudos porque creen que todavía se están escondiendo.
[…] Qué queremos nosotros a través del Biblioburro, Alfa, Beto y yo: cambiarles la vaina a los peladitos estos, tratar de que los peladitos se animen, con un lápiz de color, tiñan el mundo del color que a ellos les dé la gana [...]. Ya se ríen abiertamente, no se esconden detrás de un árbol […] Esto es un trabajo para largo plazo, donde vamos a cultivar colombianos con mentalidad crítica, con mentalidad constructiva y con mucha imaginación”.
<a>Biblioburro</a>
En esta experiencia podemos ver que la lectura cumple con una función catártica, relacionada con la teoría de la recepción literaria de Hans Robert Jauss. Para Jauss la catharsis es parte de la experiencia estética literaria, no un resultado añadido a la obra de arte literaria, y se refiere a la experiencia estética fundamental de que el contemplador, en la recepción del arte, puede ser liberado de la parcialidad de los intereses vitales prácticos y ser conducido hacia una identificación comunicativa u orientadora de la acción (Jauss Pequeña apología 42-43).
En la experiencia relatada por el profesor colombiano, vemos cómo se busca fortalecer la imaginación creadora de los niños y niñas que serán capaces, ya adultos, de enfrentarse con la realidad de un modo más creativo, más propositivo, más feliz. El humor vuelve a los rostros de los niños a través de las sonrisas recuperadas, al vivir la lectura como un juego, como una fiesta. De este modo, el humor tiene una importancia decisiva entre los temas o recursos literarios que contribuyen a estos procesos; culturalmente, el humor ha ayudado a la sobrevivencia de pueblos sojuzgados por las guerras o violencia.
El humor aparece como neutral en sus definiciones: “Genio, índole, condición, especialmente cuando se manifiesta exteriormente” (Diccionario de la Lengua Española). El “buen humor” es el que adquiere una connotación positiva: “Propensión más o menos duradera a mostrarse alegre y complaciente”. Por otra parte el “humorismo” es: “Modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas”. Desde el punto de vista del filósofo y lingüista Julio Casares, esta última acepción corresponde más al estilo literario en que la gracia, la ironía y la alegría se unen con lo triste (Casares 170). Esto coincide con la acepción que aparece en la Enciclopedia del idioma de Martín Alonso, que dice: “Estilo literario en que se hermanan la gracia con la ironía y lo alegre con lo triste”. De este modo, el humor y lo humorístico tienen que ver con una visión del mundo, una postura ante la vida. El humor se une con lo cómico, como explica Casares, el humor “es la interpretación sentimental y trascendente de lo cómico” (175). No todo es cómico y no todo se presta para ser objeto del humor, pues hay situaciones que deberían mover a compasión, como el dolor de una madre al perder su hijo, o un viejecito que se resbala. En estos últimos casos, si se hace burla, se hace uso del ridículo y del sarcasmo como armas hirientes y humillantes de la dignidad de la persona. Por el contrario, el humor dignifica tanto a quienes lo producen como a la comunidad que es contagiada con su poder de distanciamiento de las cosas.
Lo cómico posee un mecanismo que podemos descubrir también en el humor: suspensión del ánimo (sorpresa), fluctuación instantánea entre lo fundamentalmente absurdo y lo aparentemente razonable, esclarecimiento final y consiguiente fruición liberadora (Casares 178). Esta fruición liberadora corresponde con el concepto de catharsis.
El humor puede ser clasificado con otros temas que han sido tomados como tropos, como la ironía y la parodia. Pero desde el punto de vista antropológico, se emparenta con aquellos por su fuerza para la existencia humana. Si para Richard Rorty la ironía consiste en no tomarse en serio a sí mismo por la contingencia y fragilidad del propio léxico y del propio yo (Rorty 92), Rubert de Ventós ubica a la ironía como defensa frente a una sociedad “que aspira a marcar todo con un nombre y papel; es la denuncia de todo saber y toda norma que pretenda encerrar la multiplicidad de la experiencia y la complejidad de la vida en esquemas intelectuales o normas morales. La ironía y el juego son así las técnicas de supervivencia de quienes tienen una aspiración absoluta que rebasa los márgenes de tolerancia del sistema (Rubert de Ventós 65). El humor también permite esta distancia de la propia experiencia, permite también jugar con la realidad. Sin embargo, la ironía tiene una misión, una tarea; es un arma, una defensa ante la realidad. Así, el humor tendría que ver, desde nuestro concepto, más con el gozo de vivir, con el disfrute, con la capacidad de reconocer las cosas y jugar con ellas. El humor se da en el ámbito de la gratuidad. La ironía es un arma; en la lucha, se recurre a la ironía. Por el contario, mientras hay paz, se juega, hay humor. También podemos distinguir –y a la vez relacionar– el humor y la ironía con el ridículo (ridiculus). Mientras el humor y la ironía son actos de justicia elemental –el derecho a gozar la vida y a defenderla– el ridículo tiene que ver más con la falsedad e hipocresía de sociedades moralistas y desiguales que, al prefijar comportamientos y deberes, usa la burla y el desprecio contra los que se salen de sus moldes, dejándolos en “ridículo”, evidenciados como objeto de desprecio.
El humor es parte fundamental del proceso catártico de un proyecto de promoción de la lectura infantil. Desde los cuentos clásicos hasta la literatura actual, el humor ha contribuido a fortalecer el imaginario creativo de los niños y niñas en cualquier condición, especialmente en procesos de desarrollo humano en medios de violencia y pobreza. Será en otros espacios donde podamos reflexionar sobre cómo la literatura presenta modelos de liberación y desarrollo humano a través de la imaginación y el humorismo; cómo los niños y niñas, con una sonrisa renovada, pueden recobrar su capacidad creativa y así colorear su entorno y su mundo.
Obras citadas:
Casares, Julio. “Concepto del humor”. CIC (Cuadernos de Información y Comunicación) 2002, 7, 169-187.
Jauss, Hans Robert. Pequeña apología de la experiencia estética. Barcelona: Paidós, Introducción de Daniel Innerarity, 2002.
Rorty, Richard. Contingencia, ironía y solidaridad. Barcelona: Paidós, 1991.
Rubert de Ventós, Xavier. Ética sin atributos. Madrid: Anagrama, 1996.
Soriano Borges, Luis. Biblioburro. Video (15 de febrero de 2011) y Blog (15 de febrero de 2011).